Sobre mi profesor

Mi profesor de Física tiene 73 años, pero no lo parece en absoluto.
Hace casi 50 años que da clases, y no hay dudas de que AMA lo que hace. Todos los días llega puntualmente a clases y ordena los bancos de tal manera que cada comisión tenga su "sector" dentro del aula. Entramos como patitos en fila, y él nos va distribuyendo y organizando como mejor le parece.
Las clases se hacen muy amenas (hay que considerar que, siendo la materia que es, es todo un desafío lograr que los alumnos se compenetren con los temas), y no sólo brinda ejemplos de cada teoría que nos dicta, sino que "adereza" los teóricos con dichos de profesores que tuvo en su juventud, con frases de físicos prestigiosos y con pensamientos filosóficos de los griegos más renombrados.

"Están los que no saben que saben,
los que saben que no saben,
y los que no saben y creen que saben."
(Creo que nunca voy a olvidar esa frase que dijo el primer día de clases, que pertenece a Sócrates)

"Si tienen miedo, está bien;
significa que son concientes."

Si el salón que se nos asigna es demasiado pequeño, él no da primero a un grupo y después a otro; se divide él mismo y da clases en simultáneo en dos salones contiguos. Regala chocolatines a los que se preocupan y se esfuerzan en cada clase, y da clases de consulta cuando sea necesario: no le importa perder tiempo de su vida en explicar nuevamente los temas que nos hicieron dudar; después de todo, dar clases es su vida.
Por eso cuando los directivos anunciaron que dejaría de ser profesor titular, todos los alumnos que alguna vez lo tuvieron corrieron a las autoridades, juntaron firmas e hicieron el aguante para lograr que no lo dejaran sin cátedra. Finalmente lo lograron, y hoy el profesor nos lo hizo saber.
"Gracias a ustedes" dijo emocionado, y levantando el dedo pulgar.

Una compañera, un compañero, y yo nos quedamos después de clase para preguntarle unas trivialidades que no lográbamos entender, sin pretender extendernos mucho porque acabábamos de tener cuatro horas seguidas de teórico. Nos dijo que trasladaríamos la clase al bar de la esquina porque él no había comido nada, pero aún así quería explicarnos. Nos invitó con un sandwich a cada uno y con una gaseosa gigante para compartir entre los cuatro (o bien abunda en amabilidad, o bien nos vio la cara de muertos de hambre por haber pasado todo el día en la facultad... aunque me inclino más por lo primero que por lo segundo), con la excusa de "festejar que se quedaba en la Facultad", y procediendo luego a resolver las dificultades que teníamos. Estuvimos una hora más. Y no se cansaba de explicar. Para mí, que tiene pilas Eveready anexadas a su espalda; no encuentro una explicación más lógica... Terminamos la clase de consulta y nos regaló un chocolatín a cada uno.

Con profesores así, aprobar el parcial deja de ser un intento de regularización de la materia. De hecho, es algo que queda en segundo plano. Desaprobar este examen próximo sería casi una falta de respeto... Al menos así es como muchos seguramente lo vemos. Nos felicitó y se alegró por lo mucho que habíamos avanzado en este mes de clases (a pesar de las preguntas tontas y del poco manejo que tenemos de temas tan básicos como el MRUA, que él domina "de taquito", nunca demostró ningún sentimiento "de superioridad"), así que luego de eso creo que no nos daría la cara para entregarle un examen digno de ser desaprobado. Este parcial definitivamente tendrá más valor para él, que para nosotros. Sabemos que está en nuestras manos hacer que se sienta orgulloso de sus alumnos... Después de todo, es lo mínimo que podemos hacer en respuesta a todo el esfuerzo y empeño que pone en su trabajo. Es una responsabilidad mucho más grande que "ver si regularizamos o no", y decepcionarlo significaría un fracaso mucho mayor que el simple hecho de reprobar.

4 Response to Sobre mi profesor

1 de mayo de 2010, 2:03

TE ENVIDIO TANTO.
Ojalá tuviese profesores como él.
ÚNICO eh!

1 de mayo de 2010, 17:21

Siempre me gusta ver a esa gente que se nota que lo que hace lo hace con verdadera pasión. Es increíble, es único. Y bueno espero algún día poder ser como ese tipo de personas. Pero no dedicado a la docencia, no me interesa por ahora jajaja!

Sin lugar a dudas los docentes que aman la enseñanza tanto como lo que enseñan son los mejores, cada palabra que sale de su boca contagia, porque lo escuchas con más antención. Mi primo me da risa que recién operado y todo me quería explicar una cosa que yo no entendía de la facultad, y te lo quiere contar porque le encanta explicar jaja!!

Mi abuelo es parecido en ciertas cosas a este profesor que nombras, un teorico y estudioso total en su tema hoy con 86 años sigue a pleno y lo que más ama es la docencia, además de explicar con mucha facilidad. Si alguién se le acercará y lo reconociera y le hiciera una pregunta, no tendría problema de tomarse un café mientras le explica, de hecho, le ha pasado muchas veces de explicarle a mozos o gente variada cosas jaja!! De heco jubilado y todo sigue dando cursos y esas cosas, y cuando lo invitan dar charlas va sin dudarlo. Hace unos varios años que dejo la facultad porque el reglamento no le dejaba más o algo así, igual siguió dando clases en otros aspectos.

En definitiva un docente con pasión y amor por lo que hacen son los verdades docentes, no hay duda.

6 de mayo de 2010, 21:47
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
20 de mayo de 2010, 23:39

Ojala tuviera ese tipo de profesores como el tuyo... es la antítesis de la mayoría de mis profesores, la verdad que ese tipo de personas hacen falta y a las pocas que hay no las tienen en cuenta o les hacen eso de sacarlos de la cátedra o cosas así, una pena.
Mandale saludos jeje y decile que venga a enseñar fisica en tucuman!! jeje

Publicar un comentario

Leé el posteo.
Comentá.
Se feliz! :D

viernes, abril 30, 2010

Sobre mi profesor

Mi profesor de Física tiene 73 años, pero no lo parece en absoluto.
Hace casi 50 años que da clases, y no hay dudas de que AMA lo que hace. Todos los días llega puntualmente a clases y ordena los bancos de tal manera que cada comisión tenga su "sector" dentro del aula. Entramos como patitos en fila, y él nos va distribuyendo y organizando como mejor le parece.
Las clases se hacen muy amenas (hay que considerar que, siendo la materia que es, es todo un desafío lograr que los alumnos se compenetren con los temas), y no sólo brinda ejemplos de cada teoría que nos dicta, sino que "adereza" los teóricos con dichos de profesores que tuvo en su juventud, con frases de físicos prestigiosos y con pensamientos filosóficos de los griegos más renombrados.

"Están los que no saben que saben,
los que saben que no saben,
y los que no saben y creen que saben."
(Creo que nunca voy a olvidar esa frase que dijo el primer día de clases, que pertenece a Sócrates)

"Si tienen miedo, está bien;
significa que son concientes."

Si el salón que se nos asigna es demasiado pequeño, él no da primero a un grupo y después a otro; se divide él mismo y da clases en simultáneo en dos salones contiguos. Regala chocolatines a los que se preocupan y se esfuerzan en cada clase, y da clases de consulta cuando sea necesario: no le importa perder tiempo de su vida en explicar nuevamente los temas que nos hicieron dudar; después de todo, dar clases es su vida.
Por eso cuando los directivos anunciaron que dejaría de ser profesor titular, todos los alumnos que alguna vez lo tuvieron corrieron a las autoridades, juntaron firmas e hicieron el aguante para lograr que no lo dejaran sin cátedra. Finalmente lo lograron, y hoy el profesor nos lo hizo saber.
"Gracias a ustedes" dijo emocionado, y levantando el dedo pulgar.

Una compañera, un compañero, y yo nos quedamos después de clase para preguntarle unas trivialidades que no lográbamos entender, sin pretender extendernos mucho porque acabábamos de tener cuatro horas seguidas de teórico. Nos dijo que trasladaríamos la clase al bar de la esquina porque él no había comido nada, pero aún así quería explicarnos. Nos invitó con un sandwich a cada uno y con una gaseosa gigante para compartir entre los cuatro (o bien abunda en amabilidad, o bien nos vio la cara de muertos de hambre por haber pasado todo el día en la facultad... aunque me inclino más por lo primero que por lo segundo), con la excusa de "festejar que se quedaba en la Facultad", y procediendo luego a resolver las dificultades que teníamos. Estuvimos una hora más. Y no se cansaba de explicar. Para mí, que tiene pilas Eveready anexadas a su espalda; no encuentro una explicación más lógica... Terminamos la clase de consulta y nos regaló un chocolatín a cada uno.

Con profesores así, aprobar el parcial deja de ser un intento de regularización de la materia. De hecho, es algo que queda en segundo plano. Desaprobar este examen próximo sería casi una falta de respeto... Al menos así es como muchos seguramente lo vemos. Nos felicitó y se alegró por lo mucho que habíamos avanzado en este mes de clases (a pesar de las preguntas tontas y del poco manejo que tenemos de temas tan básicos como el MRUA, que él domina "de taquito", nunca demostró ningún sentimiento "de superioridad"), así que luego de eso creo que no nos daría la cara para entregarle un examen digno de ser desaprobado. Este parcial definitivamente tendrá más valor para él, que para nosotros. Sabemos que está en nuestras manos hacer que se sienta orgulloso de sus alumnos... Después de todo, es lo mínimo que podemos hacer en respuesta a todo el esfuerzo y empeño que pone en su trabajo. Es una responsabilidad mucho más grande que "ver si regularizamos o no", y decepcionarlo significaría un fracaso mucho mayor que el simple hecho de reprobar.

4 opinaron, ¿y vos?:

Alma de Loca dijo...

TE ENVIDIO TANTO.
Ojalá tuviese profesores como él.
ÚNICO eh!

Fepi dijo...

Siempre me gusta ver a esa gente que se nota que lo que hace lo hace con verdadera pasión. Es increíble, es único. Y bueno espero algún día poder ser como ese tipo de personas. Pero no dedicado a la docencia, no me interesa por ahora jajaja!

Sin lugar a dudas los docentes que aman la enseñanza tanto como lo que enseñan son los mejores, cada palabra que sale de su boca contagia, porque lo escuchas con más antención. Mi primo me da risa que recién operado y todo me quería explicar una cosa que yo no entendía de la facultad, y te lo quiere contar porque le encanta explicar jaja!!

Mi abuelo es parecido en ciertas cosas a este profesor que nombras, un teorico y estudioso total en su tema hoy con 86 años sigue a pleno y lo que más ama es la docencia, además de explicar con mucha facilidad. Si alguién se le acercará y lo reconociera y le hiciera una pregunta, no tendría problema de tomarse un café mientras le explica, de hecho, le ha pasado muchas veces de explicarle a mozos o gente variada cosas jaja!! De heco jubilado y todo sigue dando cursos y esas cosas, y cuando lo invitan dar charlas va sin dudarlo. Hace unos varios años que dejo la facultad porque el reglamento no le dejaba más o algo así, igual siguió dando clases en otros aspectos.

En definitiva un docente con pasión y amor por lo que hacen son los verdades docentes, no hay duda.

Anah dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Agustin dijo...

Ojala tuviera ese tipo de profesores como el tuyo... es la antítesis de la mayoría de mis profesores, la verdad que ese tipo de personas hacen falta y a las pocas que hay no las tienen en cuenta o les hacen eso de sacarlos de la cátedra o cosas así, una pena.
Mandale saludos jeje y decile que venga a enseñar fisica en tucuman!! jeje

Publicar un comentario

Leé el posteo.
Comentá.
Se feliz! :D

 

Copyright © 2009 Popcorn Not Included All rights reserved.
Converted To Blogger Template by Anshul Theme By- WooThemes